La tendencia más novedosa de 2010 tiene tintes castrenses. ¿Su propósito? Hacer desfilar el verde, el caqui y la gama de los tierras como colores de bandera. Camisas de marcada influencia masculina, pantalones cargo y chaquetas condecoradas con galones en dorado; forman parte del uniforme de la nueva guerrera de la temporada.
Aires marciales
 

ESTRATEGIA FASHION

Adoptar una tendencia implica mucho más que usar ciertas prendas... Una verdadera fashionista, conoce la importancia de la información para planear su estrategia de moda cada temporada. Por eso, El Tesoro Magazine te resume los aspectos básicos de la tendencia militar...

¿QUÉ? Camuflaje, chaquetas estructuradas, botas de cordones, gabardinas y pantalones cargo. Sobredosis de caqui y verde.

¿DÓNDE?  En las pasarelas internacionales la casa Balmain ha sido una de las principales azuzadoras de este ardor guerrero. Las chaquetas de húsar (caballería húngara) con sus hombros rematados por cota de malla y el pecho cubierto de insignias son hoy por hoy símbolos de la firma francesa. Pero Balmain no está sola en esta batalla. Se le unen Jean Paul Gaultier, Burberry Prorsum y Chloé.

Los expertos aconsejan no llevar la influencia militar en total look. Mezcla prendas y complementos con otras de un estilo más ligero y femenino.

En los 80 la moda de influencia militar alcanzó su punto máximo. El estilo militar de esa época planteaba una absoluta rigidez, tanto en los materiales como en los patrones de confección. Hoy, esta tendencia llega completamente renovada, el militar urbano de 2010 se expresa a través de prendas desestructuradas y de tejidos ‘maleables’ como el de punto.

¡A SUS PUESTOS!

Recuerda, no se trata de ir vestida de soldado de la cabeza a los pies sino de utilizar ciertas piezas inspiradas en sus uniformes para crear un estilo propio. El éxito rotundo de esta tendencia se obtiene cuando se evita lo literal, simplemente con la accesorización (collares de cadenas, lentes tipo piloto) es posible contar una historia con aires marciales.

Karl Lagerfeld explicaba así su fascinación por lo castrense: "Un hombre muy anciano me dijo que ciudades como Berlín y Viena eran más hermosas cuando estaban llenas de hombres uniformados. Nadie quiere que las calles vuelvan a estar tomadas por ejércitos, pero es cierto que entonces había más distinción".

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