Conectividad total, visión global, conciencia ambiental… Los más jóvenes apuestan por un mundo diferente al conocido.

Son los protagonistas absolutos de los grandes informes de tendencias. Sociólogos, sicólogos y expertos en marketing los miran con microscopio en busca de las claves del futuro. Pero a ellos, que desde que tienen conciencia les han repetido que ‘son el futuro’, tanta ‘carreta’ los tiene sin cuidado.

Son lo que son y no buscan explicación. Pertenecen a la generación cibernética en la que el computador es un electrodoméstico tan básico como la nevera o la tostadora. Son 100% conectados porque cuando la internet llegó, ellos ni siquiera habían entrado a la Primaria. Piensan global porque crecieron con las nuevas tecnologías y la televisión por cable. Son rebeldes y contestatarios porque están en la edad perfecta para serlo. Piensan ecológicamente porque fueron educados para hacerlo.

Sin muchos rodeos ni ningún misterio, estos chicos, quienes a los sumo tendrán 23 años, están mostrando al mundo el nuevo camino hacia una re-evolución.

Etnostreets, mundo en re-evolución
 

“Si no estás conectado no existes”. Puede sonar aterrador, pero es una verdad que no necesita demostración científica, pues basta con mirar en cualquier dirección. Para la generación ‘millennial’, ser virtual es otra forma de ser.

NEOCONECTIVIDAD

Pueden conocer personalmente a 10 de sus contactos de Hotmail pero lo importante es alardear con tener 200, así nunca hayan estado con ellos frente a frente. En otro momento los hubieran ‘castigado’ por hablar con ‘extraños’, pero ahora ese sustantivo pierde su significado con dos conversaciones en el chat. Tienen amigos en los puntos geográficos más inverosímiles porque si algo les gusta es pensar en el mundo como en una aldea global donde las fronteras y la geografía se desvanecen en ese mundo todopoderoso de la virtualidad.

COOLTURAECOLÓGICA

El control remoto simboliza su realidad: cambio constante, así como concentración y atención fragmentadas.

Fueron educados con cartillas coloreables acerca del agua y los ecosistemas, crecieron viendo documentales sobre los derrames petroleros en el océano e incluso lloraron siendo testigos televisivos de la caza de focas bebés. Todos estos episodios se quedaron grabados en sus mentes y se convirtieron en parte fundamental del ADN de toda su generación.

Ahora que han crecido, es posible que no lloren de tristeza o emoción, pero seguramente saben con mayor certeza qué hace Greenpeace o qué es PETA. Su respeto por la naturaleza es más que una pose, por lo que con ellos ha crecido de forma sorprendente el ambientalismo militante.

Es obvio que no todos están interesados en el tema, pero aún así admiten que la ecología es un asunto prioritario y  además ‘cool’. ¿Y qué puede ser más importante a los 20 que ser ‘cool’? … Posiblemente, nada. Así que, por distintas razones, ya sea interés genuino o presión ‘cooltural’, ellos son los grandes abanderados de la causa ‘eco’.

DIVERSIDAD

Han crecido en un ambiente de pluralidad que no sólo es racial, sino cultural y de estilos de vida. Este entorno, rico en visiones, posibilidades y perspectivas, les ha hecho pensar desde pequeños que el mundo es diverso y que las verdades absolutas no existen. Por eso, se caracterizan por su tolerancia, virtud que los convierte en los más fieles representantes del ‘vive y deja vivir’. 

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