Ellos han comprendido que vivir con lo esencial puede ser la más pura expresión de modernismo, ecología y sofisticación.
Su universo es la prueba contundente de que ‘menos es más’. Para ellos, el mundo debe ser un lugar limpio y puro, donde lo esencial resulta más que suficiente para vivir rodeado de belleza y comodidad.
Podrás pensar en alguna forma de ascetismo… pero nada estaría más alejado de la realidad, porque estos ‘minimalistas verdes’ no se privan de ningún placer y mucho menos de ninguna posesión que les alegre los sentidos y el corazón. Lo de ellos no es una renuncia a los bienes materiales sino un asunto de practicidad.
ECOTECNOLOGÍA
El resultado de este pensamiento pragmático es un mundo que resplandece por dos razones esenciales: todo es nuevo y tiene ese halo futurista que emana la alta tecnología. Un universo entero que va del beige al blanco, que se acentúa con el plata de algunas piezas y que cobra calidez con ciertos elementos naturales.
Aquí, aunque podamos imaginar el frío interior de una nave nodriza, hay un espacio importante para el pensamiento ecológico. La alta tecnología, con sus impresionantes avances a nivel ambiental, ha hecho posible lo que hace un par de décadas parecía asunto de ciencia ficción: convertir lo pequeño en algo diminuto, proporcionar mayor calidad ocupando el menor espacio y prestar los mismos servicios consumiendo mucha menos energía.
FORMAS MÍNIMAS
Tanto para las prendas como para el mobiliario y los objetos decorativos o utilitarios, la apuesta de estos personajes es clara: elementos básicos, colores puros, formas geométricas simples, tejidos naturales, lenguaje sencillo…
Su estilo a la hora de vestirse es concreto. Prefieren las prendas simples, de excelente construcción, fabricadas con materiales naturales -como algodón, lino y seda-, eligen tonos claros de una gama apacible -donde imperan el beige, el crudo y el blanco-, pero no olvidan el color, que incorporan en matices sobrios y dosis pequeñas pero bien estudiadas, para lograr balance e impacto.
CONEXIÓN PERMANENTE
La comunicación constante e ininterrumpida parece ser la más nueva y chic adicción de las adicciones. Aunque los biominimalistas no fuman ni consumen licor y lo vicios parecen estar alejados de sus impecables vidas, cuando son ‘desconectos’ de su blackberry o arrancados de su laptop, pueden sufrir del más terrible síndrome de abstinencia.
Para ellos, internet es la extensión de su hogar y el mundo virtual es casi tan real como la realidad misma, tanto así, que la gran mayoría tiene su propio blog, sus imágenes están en flirck, poseen su cuenta de facebook y, por supuesto, son constantes sus mensajes a través de twitter. De ahí que su consumo de papel sea mínimo; además, para ellos, esa recomendación que ven en casi cada mail que reciben: ‘no imprimas este mail a no ser que sea absolutamente necesario’, no es una simple sugerencia sino una máxima de vida.
TECNOLOGÍA + SIMPLICIDAD,
UNA OPERACIÓN QUE PERMITE
SER TAN ECOLÓGICO COMO ‘COOL’.
