Rodeados de cemento o envueltos en el verde más intenso, estos bohemios de corazón saben disfrutar plenamente lo mejor de ambos mundos.

Aman lo verde con la pasión desenfrenada de un naturalista, conocen los matices del prado en las mañanas, se embriagan con el olor a tierra mojada y pueden pasar horas viendo caer la lluvia; pero no olvidan su origen urbano y disfrutan recorriendo las calles atestadas, porque en  cada paso encuentran una historia sorprendente.

Resultan ambiguos, porque viven en el límite exacto entre el aquí y el allá, con el único fin de estar en cualquier lugar siendo fieles a su esencia. Su amor por ambos mundos es genuino: no se debe a un complejo de personalidad múltiple sino a un cambio filosófico, originado en algún punto de sus vidas.

Alter urbanos, entre la ciudad y el campo
 

OTRA FORMA DE VIDA

Los alter–urbanos son, casi siempre, personas que en algún momento decidieron reestructurar su modus vivendi. Son gente que por muchos años se acogió a los parámetros de la ‘normalidad’, vivió según las reglas de un mundo competitivo y un buen día, tomó la decisión de dar un vuelco total, cambiar su estilo y pasar de una filosofía de trabajo a una de vida.

Ellos son los protagonistas de esa historia que a muchos les suena conocida, un cuento con matices de leyenda urbana del amigo de un amigo que dejó penthouse, carro último modelo y empleo de 70 horas semanales para irse a vivir a las afueras, aplicando las imprecisas pero liberadoras leyes del teletrabajo.

TIEMPO EN EQUILIBRIO

Las grandes conquistas de estos personajes son la libertad frente al tiempo, haber encontrado ese anhelado equilibrio teniendo un poco de las cosas de siempre (un proyecto que va tomando forma entre la cabeza y el laptop) y otro tanto de ‘eso’ que nunca podían permitirse, como salir a caminar una tarde cualquiera, visitar a un amigo o simplemente desconectarse un domingo, tal y como lo exige la ley divina.

Eso es lo que ellos llaman ‘balance’. Una vida donde lo personal y lo profesional tienen medidas justas y armónicas, donde el desempeño profesional es una herramienta para conseguir cosas y la vida es un compendio de experiencias, momentos y personas.

 

ECO – CONCIENCIA

Al estar en contacto permanente con la naturaleza, es lógico que despierten una sensibilidad especial y un respeto profundo por la Tierra. Enfrentarse a retos como cultivar una huerta después de ser 100% citadino y ver milagros escondidos en la sabiduría y fragilidad de la naturaleza, es una experiencia que cambia la visión del mundo, mueve internamente y obliga a sentir respeto y a demostrar cuidado.

Esta es la razón fundamental por la que los alter - urbanos eligen productos orgánicos, que le permiten a la  tierra dar frutos sin poner en riesgo su fertilidad. Quizás sea éste el motivo por el cual valoran los productos artesanales cargados de ese respeto profundo por la madre naturaleza que profesan todas las comunidades indígenas desde que el mundo es mundo. Ellos, que reconocen las virtudes de dos universos opuestos, no pierden sus raíces pero abren mente y espíritu a una nueva forma de vida donde la armonía con la naturaleza cobra un nuevo significado. 

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