Amamos la estabilidad de los beige y caquis, la sobriedad infalible del negro, la fresca neutralidad del blanco… Hemos aprendido que ciertos colores son una apuesta segura y que usarlos es la clave para no caer en pecados fashionistas de los que tarde o temprano podríamos arrepentirnos.
Pero, a la larga, un mundo neutro y seguro puede resultar aburrido.
Afuera hay un universo más grande que el que nos propone el infinito gris, declarado por diseñadores, marcas y blogs especializados como el nuevo negro. Afuera hay muchas más alternativas que el inequívoco código ‘black & white’. Afuera, en las vitrinas, hay un mundo de pasteles, malteados, acuarelados, brillantes y ácidos…
El color al que, en su real y total dimensión, tememos tanto… Es la apuesta más segura para sacar del prudente letargo a tu guardarropa. La clave para hacerlo sin estridencias no es otra que dosificar…
Apuesta por los botines de tacón, las veraniegas sandalias en tonos metalizados o los tacones bicolores. También arrasan los botines acordonados y los Peep Toe (abiertos por delante).
