Tienen el poder de cambiar el significado de un atuendo, el sentido del humor de un vestido y la temperatura de un color. No se conforman simplemente con marcar un acento, por el contrario: se roban el show. Glamouroso, casual, sofisticado... así es el ADN de los accesorios de hoy.
¿Qué sería de los básicos sin el maravilloso encanto de los complementos?, ¿Qué decir de un vestido de noche sin su brillante amigo íntimo?, ¿Por qué no añadirle sonidos de pequeños móviles a las manos?... ¿Por qué no rendirse al placer de accesorizarse? De recorrido por El Tesoro encontramos verdaderas piezas maestras que pueden agruparse en tres grandes universos:
FRÍO
Predominan la plata, las figuras geométricas y los aros. Aquí los pectorales de piuter que centran la atención en el centro del cuerpo y las chimes, esas pequeñas campanas que suenan espontáneamente cuando son acariciadas por el viento, se convierten en protagonistas. Clara Saldarriaga, diseñadora del almacén Florina recomienda: “El movimiento es clave, porque asegura el encanto de los dulces sonidos y es el responsable de los destellos de brillo que reflejan los materiales dependiendo de la forma en que la luz incida en ellos”. También hay que seguirle la pista a los collares de eslabones de María Camila Mesa.
CÁLIDO
El oro amarillo, el bronce y el cobre marcan la pauta al servicio de un estilo orgánico, colorido y muy sofisticado. Los tamaños siguen siendo XXL, las formas de la naturaleza ponen su toque de frescura, resucita la turquesa y resurgen los brazaletes.
ÉTNICO
Un referente que ya hace parte de una tendencia que se niega a morir pero que se reinventa temporada tras temporada con materiales naturales y nuevas formas. Por ejemplo, mientras Beatriz Camacho propone pulseras de gran formato elaboradas con fibras que van a la perfección con el lino, Juanita Álvarez mira hacia Asia y se atreve a combinar los metales con el cuero. En este universo, los dijes son imprescindibles.
